La mandarina la encontramos desde septiembre hasta marzo.
En su mayor parte, está formada por agua y, respecto a otras frutas de su género, aporta menos azúcares y por lo tanto, menos calorías.
La cantidad de fibra es apreciable, por lo que su consumo favorece el tránsito intestinal. Es rica en vitamina C, (en menor cantidad que la naranja), ácido fólico y la betacaróteno (más abundante que en cualquier otro cítrico). También contiene cantidades destacables de ácido cítrico, potasio y magnesio y en menor proporción ciertas vitaminas del grupo B y minerales como el calcio.
Composición por cada 100 gramos, 44 kcal.
Para su consumo, las mandarinas de mayor calidad no son las de mejor color de la cáscara, sino las que poseen un mejor olor, más dulce e intenso y con la piel blanda, no arrugada y los gajos bien adheridos.
Son especialmente importantes para embarazadas, fumadores, lactantes y diabéticos. Por su carácter antioxidante, pueden prevenir enfermedades degenerativas. Por ser baja en calorías, la mandarina también es un aliado de quienes quieren bajar de peso. |